Joven madre demanda clínica por infección post operatoria en Santo Domingo

hace 5 horas · Actualizado hace 23 minutos

Una situación compleja y prolongada ha envuelto a Waleska Durán, madre de tres hijos, quien desde hace seis años espera una resolución judicial relacionada con presuntas irregularidades médicas ocurridas durante un procedimiento estético realizado en la Clínica Altagracia, ubicada en Santo Domingo Este, República Dominicana.

El Procedimiento y sus Complicaciones Iniciales

Durán decidió someterse a una abdominoplastia con el propósito de recuperar la apariencia de su cuerpo después de haber concebido a sus tres hijos. Según su testimonio, esta era una meta personal que se permitió alcanzar una vez estabilizada su situación económica y familiar. "Yo decidí hacerme la cirugía plástica ya después de tener mis tres niños y mi meta era, si yo ya tengo mi casa propia y el techo de mis hijos, yo dije: 'Bueno, ya puedo hacerme mi abdominoplastia y arreglar lo que es mi cuerpo'", expresó la afectada.

No obstante, poco tiempo después de someterse al procedimiento quirúrgico, comenzaron a presentarse manifestaciones clínicas preocupantes. La paciente reportó la aparición de secreciones anómalas en la zona operada, emanación de olores desagradables y la reapertura progresiva de múltiples segmentos de la incisión quirúrgica.

Síntomas Progresivos y Respuesta Médica Inicial

Durante los días posteriores a la intervención, la situación se tornó más compleja. Durán relató que después de que le removieran el drenaje quirúrgico, la herida comenzó a abrirse en diversas secciones, acompañado de una expulsión significativa de material purulento y persistencia de olor desagradable. "Pues, a raíz de los días, a mí me quita el dren, se empezó a abrir la herida por muchas partes. Empezó a botar mucha pus, olía mal. Yo le explicaba que esto huele mal, yo no me siento bien", comentó sobre su vivencia.

El procedimiento fue llevado a cabo por el doctor José Ismael Escalante García, quien según el relato de la paciente, inicialmente vinculó los síntomas presentados con el proceso natural de recuperación postoperatoria, sin considerar otros diagnósticos alternativos.

Confirmación del Diagnóstico Infeccioso

La situación experimentó un cambio significativo cuando se realizó un análisis de cultivo que identificó la presencia de una bacteria específica en la herida. Este hallazgo modificó substancialmente el enfoque terapéutico que venía recibiendo la paciente. Durán recordó el momento en que le comunicaron estos resultados: "Solo recuerdo la palabra de él: 'Conchale'. A partir de ahí, que él supo que tenía esa bacteria, ahí empezó mi pesadilla".

Peritaje Oficial y Determinaciones Importantes

Un análisis pericial realizado por el departamento de Salud Pública fue presentado como evidencia en el proceso legal. Este documento técnico determinó que la bacteria identificada como Acinetobacter junii correspondía a un microorganismo de procedencia intrahospitalaria, es decir, originario del ambiente del centro médico donde se realizó la intervención estética.

De acuerdo con la representación legal de Durán, este hallazgo científico constituye prueba de que existieron deficiencias significativas en la implementación y seguimiento de los protocolos de asepsia y desinfección que debieron aplicarse en la Clínica Altagracia durante el procedimiento quirúrgico.

Agravamiento del Cuadro Clínico

Tras la confirmación diagnóstica, Durán recibió intervención farmacológica; sin embargo, su estado general continuó deteriorándose. La paciente experimentó debilitamiento progresivo del organismo, acompañado de dolores abdominales severos y otras manifestaciones sistémicas que indicaban la propagación del proceso infeccioso.

El caso continúa en proceso de resolución judicial, mientras Durán espera que se determine responsabilidad médica respecto a lo sucedido hace seis años en el establecimiento de salud.

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