Joven dominicana fallece en incidente vial en Kennedy

hace 14 horas · Actualizado hace 10 horas

Santo Domingo, República Dominicana — Nuevos pormenores han emergido sobre el suceso registrado en la avenida John F. Kennedy, donde Emely Medina, una joven de 22 años, falleció tras el incidente de tránsito ocurrido el pasado martes. Familiares y allegados ahora comparten detalles sobre quién era realmente la estudiante que ha conmovido profundamente al Distrito Nacional.

Emely Medina albergaba un sueño ambicioso: convertirse en médica. Su hermana de crianza, Clarissel Suero Durán, la describió como "el alma de la familia", una joven llena de alegría, talento intelectual y determinación para lograr cualquier objetivo que se trazara en su trayecto vital.

"Cuando quiso aprender inglés, aprendió inglés en poco tiempo; cuando quiso aprender portugués, aprendió portugués. Cuando quiso aprender coreano, también lo aprendió rápido", recordó Clarissel sobre las habilidades lingüísticas de su hermana de crianza. Esta capacidad de aprendizaje rápido caracterizaba a la joven en todas sus emprendimientos académicos.

Emely Medina se encontraba cursando sus estudios superiores de enfermería en la Universidad Tecnológica de Santiago, Utesa, con la intención clara de avanzar en su formación profesional dentro del sector sanitario. Su objetivo era obtener su título de doctora y ejercer la medicina.

"Todos los días le decía a su mamá que quería ser doctora, que iba a ganar mucho dinero para ayudar a mucha gente", expresó Clarissel revelando los anhelos más profundos de su hermana. Estos planes trasendían la simple ambición personal; Emely Medina deseaba genuinamente contribuir al bienestar de otros.

De acuerdo con las declaraciones de su hermana de crianza, los espacios hospitalarios le permitían observar ancianos que carecían de compañía familiar. Esta realidad tocaba profundamente su corazón e impulsaba con mayor fuerza la continuación de sus estudios. Emely Medina sentía responsabilidad social por aquellos que se encontraban en situaciones de vulnerabilidad.

La espiritualidad como pilar fundamental

La dimensión religiosa ocupaba un espacio central en la existencia de la joven, quien ejercía como adoradora dedicada dentro de su comunidad de fe en Santo Domingo Este. Su participación activa en las actividades espirituales reflejaba el compromiso que mantenía con sus creencias.

"El cantar era todo para ella. Me llegó a explicar muchas veces que hasta en los momentos que ella no se sentía bien, comenzaba a cantar", compartió Clarissel refiriéndose a ese don especial que poseía Emely Medina. La música funcionaba como mecanismo de expresión y transformación emocional para ella.

"Eso fue un don que Dios le dio y cuando tú te pones a hacer lo que Dios quiere que hagas, emana de ti naturalmente", agregó su hermana de crianza reflexionando sobre esa faceta artística de Emely. Su voz y sus interpretaciones musicales reflejaban una conexión profunda con su fe.

Una de sus composiciones predilectas era "Más allá de todo", pieza que interpretaba regularmente en los espacios de adoración. Su voz llevaba un mensaje de esperanza que trascendía los muros de su comunidad religiosa, tocando los corazones de quienes la escuchaban.

El incidente ocurrido el martes en la avenida John F. Kennedy ha dejado un vacío significativo en la familia de Emely Medina y en su comunidad religiosa. Sus sueños de estudios médicos, su pasión por el servicio al prójimo y su don musical quedan como testimonio del potencial que poseía esta joven de apenas 22 años.

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