Familia dominicana demanda funeraria Manhattan por confusión cuerpos

hace 5 horas

Nueva York, Estados Unidos — Una familia originaria de la República Dominicana interpuso una demanda legal en contra de la funeraria R.G. Ortiz, ubicada en la zona de Manhattan, después de vivir una experiencia traumática durante las honras fúnebres de su ser querido. El incidente ocurrió a finales de mayo cuando la familia se reunió para despedir a José Daniel Díaz Felipe, conocido como Danielito, quien falleciera a los 84 años de edad.

El momento de la verdad llegó cuando los familiares se acercaron al ataúd en el establecimiento ubicado en Washington Heights para rendirle un último tributo a su progenitor. La sorpresa y el desconcierto fueron inmediatos: al abrir el féretro, descubrieron que el cuerpo presente en su interior correspondía a una persona completamente desconocida para ellos.

"Abrimos el ataúd y encontramos a otro hombre", expresó José Luis Díaz, hijo del fallecido, en una entrevista otorgada al equipo de reporteros de Telemundo 47. El hijo del difunto agregó que "estuvieron horas intentando convencernos de que era nuestro padre", reflejando la negación inicial del personal de la funeraria respecto al evidente error cometido.

Las diferencias físicas entre el cuerpo presentado y lo que la familia recordaba de su padre eran notables e imposibles de pasar por alto. José Luis Díaz explicó que su padre presentaba características muy diferentes al cuerpo que le mostraron. Su padre era calvo y medía apenas 5'3 de estatura, mientras que el cuerpo entregado, vestido con la ropa que la familia había proporcionado para las honras fúnebres, tenía una cabellera abundante y una altura considerablemente mayor.

A pesar de las evidentes discrepancias, el personal del establecimiento continuó insistiendo en que el cuerpo presentado efectivamente pertenecía al padre de la familia, tal como quedó documentado posteriormente en la demanda interpuesta. Esta situación prolongó el sufrimiento de los familiares, quienes no encontraban explicación alguna para lo que estaba sucediendo.

Jacinta Díaz, hija del fallecido, viajó específicamente desde Santo Domingo con la esperanza de poder ver el cuerpo de su padre y despedirse de él de manera digna. Sin embargo, su experiencia fue completamente distinta a la que esperaba. "Yo viajé desde Santo Domingo… para yo… ver a mi papá, ver el cuerpo de mi papá y no pude", relató con visible angustia durante su testimonio.

La situación se tornó aún más complicada cuando Jacinta intentó localizar a su padre en otros espacios del establecimiento. "Y yo fui buscando a mi papá en otros salones y me topé con que tampoco estaba", describió la hija, resumiendo los momentos de desesperación y confusión que experimentó mientras intentaba resolver el conflicto.

El impacto emocional de esta experiencia fue profundo y duradero para toda la familia. Jacinta expresó sus sentimientos de forma contundente: "Es horrible, es frustrante. Es algo… que causa demasiado dolor". Sus palabras capturaban la magnitud del trauma que significó para la familia esta confusión durante uno de los momentos más delicados y sensibles de sus vidas.

Finalmente, después de que concluyeron las ceremonias fúnebres, la funeraria reconoció públicamente el error que había cometido. Según lo documentado en los registros de la demanda, el establecimiento había recibido los restos de dos individuos que compartían nombres similares y, en un acto de negligencia administrativo, confundió completamente los cuerpos de ambas personas.

Para la familia, esta admisión tardía de culpa no fue suficiente para remediar el daño causado. "Eso fue cruel. Nos obligaron a ponernos en contacto con otro cuerpo", expresó José Luis Díaz al rememorar los momentos angustiosos que vivieron durante el servicio fúnebre.

Este caso ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de identificación y control de calidad que deben seguir los establecimientos funerarios para evitar este tipo de incidentes. La familia Díaz busca a través de esta acción legal no solo obtener una compensación por los daños sufridos, sino también garantizar que un error de esta magnitud no vuelva a ocurrir con otras familias que acudan al servicio de esta empresa funeraria en Washington Heights.

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