Falla Septentrional presenta mayor riesgo sísmico República Dominicana
hace 5 horas
Santo Domingo, República Dominicana. En una declaración de considerable importancia para la seguridad sísmica nacional, el geólogo Jottin Leonel, quien dirige el Centro Nacional de Sismología, ha puesto énfasis en que la falla Septentrional constituye actualmente la principal amenaza sísmica que enfrenta la República Dominicana. Esta advertencia cobra especial relevancia en el contexto de los recientes movimientos telúricos que han sacudido a países vecinos como Colombia y Venezuela.
El experto ha precisado que nuestro territorio se encuentra atravesado por catorce fallas activas distribuidas en diferentes zonas geográficas. Asimismo, ha subrayado un factor crucial que frecuentemente pasa desapercibido en la población general: la naturaleza geológica del suelo donde se asientan las comunidades puede significativamente incrementar la magnitud del daño durante un evento sísmico, independientemente de la intensidad inicial del movimiento.

En conferencia conjunta con José Peguero, Leonel aclaró un punto fundamental que requería ser comunicado a la ciudadanía: los temblores registrados recientemente en naciones vecinas no implican necesariamente que se produzca una reacción en cascada que detone automáticamente un sismo de consideración en territorio dominicano. Esta aclaración resulta esencial para evitar alarmismo innecesario, aunque sin disminuir la importancia de mantenerse preparado.
La zona septentrional del país continúa siendo objeto de vigilancia constante por parte de los especialistas en sismología. Esta región concentra uno de los puntos más críticos de interés para los investigadores debido al historial de actividad que presenta la falla Septentrional a lo largo de los siglos. Los registros históricos disponibles revelan que durante los últimos quinientos años se han documentado movimientos telúricos de considerable magnitud en la isla.

Entre los eventos más significativos de los que se tiene registro detallado se encuentra el terremoto que se presentó en el año 1946, considerado como uno de los más importantes de la era moderna dominicana. Además de este acontecimiento, existen constancias de otros grandes eventos sísmicos que afectaron la isla durante siglos anteriores, demostrando que la actividad tectónica ha sido una característica recurrente de nuestra geografía.
Leonel ha enfatizado un aspecto científico fundamental que los ciudadanos deben comprender: los terremotos no pueden ser predichos con exactitud mediante la tecnología actual. Por esta razón, el hecho de que durante un período determinado no se registre un movimiento telúrico de gran envergadura no significa de ninguna manera que el riesgo sísmico haya disminuido o desaparecido. La ausencia de un evento no elimina la posibilidad de su ocurrencia futura.

La falla Septentrional permanece bajo constante vigilancia técnica debido a la energía potencial que puede acumularse gradualmente en las estructuras tectónicas que conforman esta zona. Para los profesionales en geología y sismología, el estudio detallado del comportamiento histórico de estas formaciones permite identificar cuáles son las áreas geográficas que demandan una preparación más rigurosa y protecciones más robustas contra posibles impactos sísmicos.
Un aspecto particularmente relevante que el director del Centro Nacional de Sismología ha querido destacar es la influencia del tipo de terreno en la amplificación de los efectos sísmicos. La intensidad con que se experimenta un temblor en una localidad específica no depende únicamente de la magnitud inicial del movimiento en su punto de origen.

Las características composicionales del terreno sobre el cual están construidas las estructuras de una comunidad juegan un papel determinante en cómo se transmite y amplifica la energía sísmica. Suelos blandos, arcillosos o con contenido elevado de agua tienden a amplificar las ondas sísmicas de manera más pronunciada que suelos más compactos o rocosos. Este fenómeno geológico explica por qué en ocasiones un terremoto de magnitud moderada puede causar daños más severos en ciertas áreas que otro de mayor magnitud en zonas con características geológicas diferentes.
La importancia de estas consideraciones técnicas radica en que permiten a las autoridades competentes identificar qué sectores poblacionales requieren medidas de preparación más exhaustivas. Comunidades construidas sobre terrenos de características particulares deben implementar estándares de construcción más rigurosos y programas de educación sísmica más intensivos.

Leonel ha reiterado que la vigilancia constante de la falla Septentrional constituye una prioridad permanente para los organismos científicos del país. El monitoreo técnico de esta estructura tectónica proporciona datos valiosos que contribuyen a mejorar los modelos predictivos de riesgo sísmico y a orientar políticas públicas de prevención y mitigación de desastres.
El Centro Nacional de Sismología continúa registrando meticulosamente cada movimiento telúrico que se produce en territorio dominicano, por pequeño que sea. Esta información acumulada a través de los años permite a los científicos construir un panorama más claro del comportamiento de nuestras fallas geológicas y anticipar mejor cuáles podrían ser los puntos críticos de ruptura.

La ciudadanía dominicana debe mantener una actitud de preparación permanente sin caer en el pánico. Esto implica conocer los procedimientos de seguridad ante un sismo, identificar las zonas seguras en el hogar y el lugar de trabajo, y participar activamente en los ejercicios de simulacro que periódicamente realizan las autoridades de protección civil. La educación sísmica de la población representa un componente fundamental en la reducción del riesgo y la minimización de potenciales víctimas en caso de que ocurra un evento de significancia.
Para consultar información actualizada sobre la actividad sísmica y recomendaciones de seguridad, la población puede dirigirse directamente al Centro Nacional de Sismología o a través de los canales de comunicación de la Dirección General de Protección Civil y Bomberos, entidades que trabajan coordinadamente en la vigilancia y prevención de riesgos sísmicos en la nación.


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