Tribunal condena a hombre que provoco perdida de suegra en Santo Domingo

hace 1 mes · Actualizado hace 1 mes

El Tercer Tribunal Colegiado de Santo Domingo Oeste emitió una sentencia de 20 años de prisión contra Endy Junior González, luego de encontrarlo culpable de un hecho ocurrido en abril de 2025 que dejó como resultado la muerte de una mujer y amenazas contra una joven embarazada.

La decisión judicial pone fin a un proceso que atrajo la atención de la opinión pública debido a la gravedad de los hechos investigados. El caso ocurrió en el sector Enriquillo de Herrera, donde, según la acusación presentada por el Ministerio Público, el condenado se presentó armado en la vivienda de su pareja durante horas de la noche.

De acuerdo con las investigaciones desarrolladas por las autoridades, González llegó al lugar con la intención de llevarse a su pareja, quien se encontraba embarazada en ese momento. La situación provocó una confrontación familiar que posteriormente derivó en un trágico desenlace.

Según el expediente presentado ante los jueces, Teresa Sánchez Jiménez, madre de la joven, intervino para evitar que su hija fuera obligada a abandonar la vivienda. Durante el incidente, la mujer resultó herida por un disparo que le ocasionó lesiones de gravedad.

Las investigaciones establecen que posteriormente el acusado también habría amenazado a su pareja para que lo acompañara, advirtiéndole que podría sufrir consecuencias similares si se negaba. Estos elementos fueron incorporados al proceso judicial y evaluados durante las audiencias celebradas en el tribunal.

Tras abandonar el lugar de los hechos, el ahora condenado se desplazó por diferentes puntos de la capital acompañado de la joven. Según los documentos judiciales, horas después la dejó en una estación de combustible ubicada en Santo Domingo Este.

A consecuencia de las heridas sufridas durante el incidente, Teresa Sánchez Jiménez falleció, hecho que dio inicio a un amplio proceso de investigación dirigido por el Ministerio Público. La muerte de la mujer provocó consternación entre familiares, amigos y residentes de la comunidad donde ocurrió el hecho.

El caso fue conocido por los jueces Juan Pablo Ortiz, Ana Miledys Taveras y Odania Lapaix, quienes integraron el tribunal encargado de analizar las pruebas documentales, testimoniales y periciales presentadas durante el proceso.

La acusación estuvo a cargo de las fiscales Vilma Méndez y Matti Noboa, quienes presentaron los elementos que, según el Ministerio Público, demostraban la responsabilidad penal del acusado. La investigación inicial fue coordinada por la fiscal Anyelina Vicioso.

Durante el juicio, los representantes del órgano acusador sostuvieron que las evidencias permitían establecer la participación del condenado en hechos relacionados con homicidio, tentativa de homicidio, amenazas y violencia contra la mujer, conforme a las disposiciones contempladas en la legislación dominicana.

Como parte del proceso civil, los representantes legales de la familia de la víctima solicitaron una indemnización ascendente a cinco millones de pesos. Sin embargo, tras evaluar los argumentos presentados, el tribunal decidió fijar una compensación económica de un millón de pesos para los familiares de la fallecida.

La decisión sobre la indemnización ha generado comentarios y debates en distintos sectores, especialmente entre personas que siguen de cerca los casos relacionados con violencia intrafamiliar y violencia de género. Algunos consideran que este tipo de procesos abre la discusión sobre los mecanismos de reparación disponibles para las familias afectadas por hechos de esta naturaleza.

Hasta el momento, los representantes legales de los familiares no han informado públicamente si recurrirán la decisión relacionada con el monto de la compensación económica establecida por el tribunal.

Más allá de la sentencia emitida, el caso vuelve a colocar en el centro del debate la importancia de fortalecer las medidas de prevención, protección y respuesta ante situaciones de violencia dentro del entorno familiar. Organizaciones sociales y especialistas han señalado en múltiples ocasiones la necesidad de continuar desarrollando políticas públicas que contribuyan a reducir este tipo de hechos.

La condena impuesta por el tribunal representa una decisión judicial que busca establecer responsabilidades penales por los acontecimientos investigados. Mientras tanto, familiares de la víctima continúan enfrentando las consecuencias de una pérdida que marcó profundamente sus vidas.

Con esta sentencia concluye una etapa importante del proceso judicial, aunque el caso sigue siendo recordado como uno de los episodios que reavivan la reflexión sobre la violencia contra la mujer y el impacto que estos hechos tienen en las familias y comunidades de la República Dominicana.

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