Tres condenados por incidente de oficial FAD en Hainamosa

hace 1 día

En una resolución judicial pronunciada por el Segundo Tribunal Colegiado de Santo Domingo Este, se han condenado a tres individuos por su conexión directa con el incidente que involucró al segundo teniente de la Fuerza Aérea Dominicana, Bienvenido Reyes Chalas, en el sector de Hainamosa. Las penas impuestas representan una conclusión significativa en un caso que ha mantenido la atención de las autoridades y la opinión pública dominicana durante los últimos meses.

Las sentencias fueron dictadas contra Stiven Herrera, conocido en los círculos delictivos como "Wilito" o "Moto Loco", y Yeuri Antonio Rojas, identificado también como "Tommy", "Jhon" o "Jhonci el Mecánico", a quienes se les impuso una pena de 40 años de prisión a cada uno. De manera adicional, el capitán de la Fuerza Aérea Fraulin Gabriel Pérez Camacho fue condenado a 30 años de reclusión por su participación en los hechos que rodearon este complejo caso.

El tribunal emitió sus conclusiones después de revisar exhaustivamente el expediente presentado por el Ministerio Público Dominicano, que compiló y estructuró todas las evidencias recopiladas a lo largo de la investigación. Este proceso judicial ha representado un trabajo meticuloso de las autoridades competentes para determinar las responsabilidades y esclarecer las circunstancias que rodearon el incidente.

Según la acusación formulada ante la corte, los hechos que motivaron esta investigación tuvieron lugar durante las primeras horas de la madrugada del 16 de diciembre de 2024. En esa ocasión, el oficial Reyes Chalas se encontraba participando en una partida de dominó junto a varias personas en la calle 3ra. del sector Hainamosa, en momentos cuando fue sorprendido por individuos que llegaron al lugar con intenciones delictivas.

El órgano acusador documentó que Rojas y Herrera se presentaron en el lugar acompañados de un tercer sujeto identificado únicamente como "El Gordo", quien continúa siendo objeto de búsqueda por las autoridades y mantiene su condición de prófugo de la justicia. La llegada de estos individuos marcó el inicio de una secuencia de eventos que culminaría con graves consecuencias para la víctima.

De conformidad con la versión de los hechos presentada ante el tribunal, el segundo teniente reaccionó de manera instintiva al percatarse de la situación de riesgo. En ese momento, intentó acceder a su objeto reglamentario de servicio para defenderse de lo que se avecinaba. Sin embargo, durante el confrontamiento, recibió un impacto de proyectil que resultó en el fallecimiento del uniformado.

Tras la ocurrencia del incidente, el Ministerio Público estableció mediante sus investigaciones que el oficial fue despojado de su arma de reglamento y también fue sustraída una cadena de oro que portaba el uniformado. Durante todo este tiempo, los sujetos implicados permanecían aún en la zona de los hechos, lo que permitió a las autoridades recopilar información valiosa sobre el suceso.

Un elemento crucial en la investigación fue la evidencia capturada por sistemas de vigilancia ubicados estratégicamente en el sector. Las cámaras de seguridad registraron parte importante de la secuencia de eventos que se desarrollaron durante el incidente, proporcionando a los investigadores una documentación visual fundamental que corroboró los testimonios recibidos durante la indagatoria.

En el transcurso de las diligencias investigativas, las autoridades competentes lograron identificar y vincular adicionalmente a elementos de las fuerzas militares que habrían colaborado de manera indirecta con los hechos. Específicamente, se incorporó al expediente judicial la participación atribuida al capitán de la Fuerza Aérea Fraulin Gabriel Pérez Camacho, quien fue acusado de facilitar recursos o información que contribuyó al desarrollo del incidente.

Durante la investigación, las autoridades ejecutaron procedimientos de rastreo que incluyeron el análisis de vehículos relacionados con los presuntos responsables. Se documentó en el expediente la presencia de una Toyota Land Cruiser de color blanco, que estaba registrada a nombre de un conscripto perteneciente a las filas de la Fuerza Aérea Dominicana. Este hallazgo resultó ser un elemento investigativo determinante que ayudó a establecer los nexos entre los acusados.

Las sentencias pronunciadas por el tribunal representan el resultado de un proceso legal riguroso donde se evaluaron todos los elementos de prueba presentados por el Ministerio Público. Las condenas de 40 años para Herrera y Rojas, así como los 30 años impuestos al capitán Pérez Camacho, reflejan la gravedad del incidente y la responsabilidad determinada por los juzgadores en relación con la pérdida de la vida del uniformado.

Este caso ha generado reflexiones importantes sobre la seguridad ciudadana en la República Dominicana y la vulnerabilidad de los oficiales de las fuerzas de seguridad incluso en momentos de descanso. La resolución judicial marca un precedente en la administración de justicia y demuestra el compromiso de las autoridades judiciales con el esclarecimiento de hechos que afecten a miembros de las instituciones militares del país.

Por su parte, las autoridades continúan en la búsqueda y captura del individuo identificado como "El Gordo", quien sigue siendo considerado prófugo de la justicia. El trabajo coordinado entre el Ministerio Público y los órganos de investigación sigue adelante para completar el círculo de responsables en este delicado caso que ha trascendido las fronteras de Hainamosa y ha tenido repercusiones a nivel nacional.

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