Investigan irregularidades en millonarios contratos del INABIE escolar

hace 2 días

Santo Domingo, República Dominicana — Una exhaustiva investigación periodística ha sacado a la luz posibles irregularidades en los procesos de contratación del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) para la provisión del programa de almuerzo escolar en el país. El reportaje presentó evidencia mediante audios, videos y documentación oficial que sugieren anomalías en varios contratos de considerable magnitud otorgados a proveedores con trayectoria limitada en el sector alimentario.

El análisis investigativo enfatizó una serie de situaciones que requieren escrutinio detallado por parte de las autoridades competentes, entre las cuales figuran procesos de descalificación posteriormente anulados, instalaciones de cocina habilitadas únicamente días antes de inspecciones oficiales, empresas constituidas meses antes de recibir adjudicaciones de servicios, y denuncias que sugieren posibles negociaciones informales respecto a contratos de fondos públicos.

La investigación periodística concentró parte de su labor en examinar el caso de varios empresarios jóvenes oriundos del municipio de Azua que consiguieron adjudicaciones para proporcionar servicios de alimentación en instituciones educativas de otras jurisdicciones, particularmente en la provincia de San Pedro de Macorís, lo cual generó múltiples cuestionamientos sobre los criterios de selección aplicados en estos procesos.

Entre los casos más prominentes se encuentra el de Beltré Beltré SRL, empresa cuya titularidad corresponde a Nayelis Carolina Beltré Beltré, de veinticuatro años de edad, y Luisa Margarita Beltré Beltré, de veintitrés años, compañía que obtuvo una adjudicación que asciende a RD$48.1 millones para ejecutar servicios de alimentación escolar en diversos municipios.

En paralelo, Franniel Ramírez Beltré, de veinticuatro años, fue beneficiado con una adjudicación superior a RD$24 millones para servicios similares, mientras que Carolin Michel Díaz Beltré, de diecinueve años, recibió una adjudicación de RD$38 millones para ejecutar actividades relacionadas con el programa de bienestar estudiantil. Estos montos resultan significativos considerando que corresponden a empresas recién constituidas con escasa o nula experiencia previa en la operación de servicios de esta naturaleza.

De acuerdo con la documentación presentada en el reportaje, varias de estas sociedades comerciales fueron inscritas en los registros correspondientes tan solo semanas antes de que los procesos de licitación fueran anunciados públicamente, lo cual suscita interrogantes respecto a la planificación y estructuración de estas iniciativas empresariales.

La investigación también puso de relieve que uno de los proveedores adjudicatarios realizó su inscripción como suplidor autorizado del Estado precisamente cuando la convocatoria para los procesos de contratación ya se encontraba en ejecución, circunstancia que contraviene los protocolos establecidos para garantizar transparencia en las adquisiciones públicas.

Las pesquisas realizadas por el equipo investigativo documentaron casos en los cuales compañías fueron descalificadas inicialmente de procesos licitatorios, solamente para que posteriormente estas descalificaciones fueran revertidas mediante procedimientos que no quedan claramente justificados en la documentación oficial disponible.

Adicionalmente, se documentó que establecimientos de cocina utilizados por algunos de estos proveedores fueron acondicionados y puestos en funcionamiento apenas días antes de que inspecciones técnicas oficiales fueran realizadas, lo cual plantea cuestionamientos sobre si estas instalaciones cumplían efectivamente con los estándares de seguridad alimentaria requeridos.

Posteriormente, varios de los mismos nombres y entidades comerciales reaparecieron en procesos de contratación adicionales relacionados con la distribución de kits de alimentos crudos destinados a instituciones educativas de la región Este del país, acumulando así contratos de elevado valor monetario que en conjunto representan millones de pesos en recursos públicos.

Las evidencias compiladas por el equipo investigativo incluyen registros administrativos del INABIE, correspondencia oficial, grabaciones de audio y material videográfico que documentan conversaciones y procedimientos relacionados con la adjudicación y ejecución de estos contratos.

Estos hallazgos han generado llamados desde diversos sectores de la sociedad civil y organizaciones de control ciudadano para que las autoridades competentes, incluyendo la Procuraduría General de la República y la Cámara de Cuentas, realicen investigaciones exhaustivas respecto a estos procedimientos de contratación.

El INABIE, institución responsable de garantizar la alimentación nutritiva de estudiantes de educación básica en toda la República Dominicana, aún no ha emitido pronunciamiento oficial respecto a estos señalamientos. La entidad, que administra presupuestos anuales de considerable magnitud destinados a este fin, debe responder a las interrogantes planteadas y demostrar que los procesos de contratación responden a criterios de transparencia, competencia y efectividad.

Este tipo de investigaciones refuerzan la importancia de mecanismos robustos de control interno, auditoría externa y supervisión ciudadana en la gestión de recursos públicos, especialmente aquellos dedicados a programas que impactan directamente el bienestar de la población infantil dominicana.

Las instituciones pertinentes y los organismos de control deben actuar con celeridad para esclarecer estas situaciones y, en caso de confirmarse irregularidades, proceder con las acciones correctivas y legales que correspondan según la ley dominicana.

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