Investigación avanza en caso de madre e hijo Bella Vista

hace 1 mes · Actualizado hace 1 mes

Santo Domingo, República Dominicana — Las autoridades continúan desarrollando la investigación relacionada con el caso de Lucinda Rodríguez, una señora de 68 años, y su hijo Óscar Gabriel Curiel Rodríguez, de 41 años, cuyos restos fueron descubiertos en el interior del apartamento donde convivían, ubicado en la avenida Rómulo Betancourt, esquina Doctor Defilló, en el Distrito Nacional. También se encontró en el lugar a su mascota.

Conforme transcurrieron las horas, emergieron nuevos detalles que revelaron que los familiares de ambos individos pasaron varios días bajo la creencia de que habían viajado para pasar el fin de semana fuera de la capital.

Esta interpretación surgió tras la última comunicación que uno de los hermanos de Lucinda Rodríguez tuvo con ella el jueves 16 de julio, momento en el cual ella mencionó su intención de ausentarse durante el fin de semana.

Víctor Mateo, comerciante y dueño de una ferretería localizada en el mismo complejo habitacional, proporcionó información sobre cómo se desarrollaron los hechos. De acuerdo con su relato, el hijo de la mujer, quien pertenece a las Fuerzas Armadas, llegó al edificio después del hallazgo y comunicó a los uniformados los detalles de lo que había sucedido.

"El hijo vino ayer, que es militar. Dijo que conversó con ella el jueves y ella le dijo yo me voy a ir de fin de semana, nos vamos de fin de semana", expresó Mateo durante su testimonio.

En concordancia con lo que los familiares suponían, desde la última conversación telefónica el hermano no logró establecer contacto ni con su madre ni con su progenitor.

Mientras que los miembros de la familia mantenían la hipótesis de que Lucinda Rodríguez y su descendiente se encontraban en otro lugar, en las instalaciones del edificio comenzó a detectarse un olor fuerte que en un principio fue relacionado con la posible existencia de plagas.

Una de las personas que reside en la edificación describió que realizó búsquedas en su propia vivienda y en los espacios compartidos del inmueble, considerando que la procedencia del mal olor podría ser ocasionada por algún animal doméstico o silvestre.

No obstante, conforme el tiempo pasaba y el olor seguía intensificándose en lugar de disminuir, la inquietud y la preocupación comenzaron a multiplicarse entre los habitantes del lugar. Esta situación motivó que varios residentes iniciaran pesquisas propias para determinar el origen del problema.

El descubrimiento final ocurrió durante la tarde del martes 21 de julio del 2026, cuando los moradores y autoridades lograron acceder al apartamento donde residían Lucinda Rodríguez y su hijo Óscar Gabriel Curiel Rodríguez, confirmando así los temores que habían surgido tras días de soportar las condiciones del lugar.

La investigación de las autoridades competentes continúa desarrollándose con el propósito de establecer las circunstancias precisas que rodearon este incidente, recopilando testimonios de vecinos y análisis de evidencia física encontrada en la escena.

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