Falso cirujano operaba con apoyo de médicos en República Dominicana

hace 3 semanas

Santo Domingo, República Dominicana — Un proceso de investigación periodística ha sacado a la luz detalles sobre un esquema en el cual un individuo sin credenciales médicas llevaba a cabo intervenciones quirúrgicas estéticas, supuestamente con el consentimiento y apoyo de profesionales de la salud registrados y establecimientos privados en la capital dominicana.

El comunicador Hansel García presentó los detalles del caso durante una emisión de Esto No Es Radio Show, donde documentó cómo las prácticas quirúrgicas no se desarrollaban de forma independiente, sino que formaban parte de una estructura más compleja que involucraba a especialistas en medicina, instalaciones clínicas con registro y múltiples colaboradores que participaban activamente durante cada procedimiento realizado.

La influencia familiar en el desarrollo del caso

De acuerdo con los hallazgos presentados por el periodista, la raíz del problema estaría vinculada a Vicente Hernández Santana, profesional médico con título de medicina general que funge como progenitor de Enmanuel Hernández Medrano. Según el análisis expuesto, Vicente Hernández habría facilitado la incorporación progresiva de su descendiente en ambientes donde se practicaban procedimientos de naturaleza quirúrgica, a pesar de que el joven se desempeñaba profesionalmente en el área de barbería.

"Vicente Hernández Santana, quien es médico general, se llevaba como asistente a su hijo Enmanuel Hernández que trabajaba en barbería. Pero él lo fue introduciendo gradualmente en el negocio, de la manera en que un agricultor llevaría a su hijo a aprender del oficio", expresó García durante su transmisión radiofónica, ilustrando cómo ocurrió el proceso de integración del individuo en prácticas médicas.

Expansión de las actividades sin autorización

Con el transcurrir de los años, conforme al relato que presentó el comunicador, Enmanuel Hernández habría extendido sus intervenciones estéticas a través de múltiples establecimientos privados distribuidos en la geografía urbana capitalina. Este patrón de expansión permitió que realizara operaciones en diversas locaciones sin que existiera el debido control regulatorio sobre sus credenciales profesionales.

Entre los centros mencionados en la investigación se encuentra la clínica de especialización Obesidad y Antievejecimiento Dra. Griselda Bazoora, ubicada en la zona de Alma Rosa I. De acuerdo con los reportes, en esta instalación se realizaron múltiples intervenciones a pesar de que había interrogantes persistentes concernientes a la estructura física del establecimiento, sus protocolos sanitarios y su condición de habilitación ante las autoridades competentes de salud pública.

Cuestionamientos sobre supervisión y regulación

El caso pone de manifiesto fallas en los mecanismos de vigilancia que deberían estar presentes en los centros médicos privados del país. La participación de profesionales certificados que permitieron o facilitaron que un individuo sin preparación formal en medicina realizara procedimientos delicados plantea interrogantes sobre los protocolos internos de verificación de credenciales y las responsabilidades institucionales en materia de control.

La documentación del caso revela también la necesidad de reforzar los sistemas de fiscalización que ejercen las autoridades sanitarias dominicanas sobre los establecimientos privados que ofrecen servicios de naturaleza quirúrgica, procurando garantizar que cada intervención sea realizada únicamente por profesionales debidamente habilitados y que cuenten con los estudios formales necesarios para ejercer tales funciones.

Implicaciones para pacientes y sistema de salud

Este incidente subraya los riesgos inherentes a los que se exponen las personas que se someten a procedimientos estéticos sin verificar adecuadamente la formación y certificación de quienes realizarán las intervenciones. La exposición de esta estructura operativa ilícita abre el camino para que autoridades competentes en la jurisdicción dominicana examinen otros casos similares y fortalezcan sus mecanismos de inspección regularizada en centros de prestación de servicios médicos de carácter privado.

Las autoridades sanitarias y organismos de control del país han recibido la información y se espera que inicien los procesos de investigación formal pertinentes para esclarecer la magnitud total de las operaciones realizadas sin autorización profesional adecuada.

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