Atleta cubano desertor revela condiciones extremas en La Habana

hace 10 horas

Santo Domingo, República Dominicana — El joven deportista cubano Moisés David Torres, de apenas 21 años de edad, concedió una entrevista televisiva en la que detalló pormenorizadamente cómo tomó la determinación de abandonar la delegación de la selección nacional de hockey sobre césped durante su participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se llevaron a cabo en territorio dominicano. Torres, originario de la provincia de Las Tunas en Cuba, explicó de manera directa que su decisión de quedarse en Dominicana respondía a su intención de escapar de las condiciones de existencia sumamente difíciles que caracterizaban su vida en la isla caribeña.

Una trayectoria marcada por el sacrificio desde edades tempranas

El deportista señaló que inició su participación en la disciplina del hockey desde los 12 años de edad. Durante su declaración, Torres detalló que residía de manera permanente en las instalaciones de una escuela deportiva especializada ubicada en la capital La Habana, circunstancia que lo mantenía alejado constantemente de su núcleo familiar. Conforme a su relato, únicamente lograba reunirse con sus parientes durante los períodos de descanso y vacaciones escolares.

El atleta cubano reveló que la remuneración mensual que percibía por su desempeño como deportista profesional ascendía solamente a 3.500 pesos cubanos, cantidad que en el mercado internacional equivalía aproximadamente a cinco o siete dólares estadounidenses. Torres enfatizó que esta suma resultaba insuficiente para garantizar una alimentación de calidad y nutritiva.

En su narrativa, el joven deportista compartió que en muchas ocasiones el desayuno que le proporcionaban en la escuela deportiva resultaba inadecuado para las necesidades nutricionales que demandaba su organismo. Asimismo, señaló que las porciones de alimentos que recibía durante la jornada no compensaban el gasto calórico generado por los entrenamientos intensivos, los cuales se ejecutaban en dos sesiones diarias.

Torres complementó su descripción de las condiciones de vida indicando que compartía su espacio para dormir con aproximadamente 23 compañeros atletas en un albergue que se encontraba dividido en dos secciones: una destinada al personal masculino y otra para el femenino. El deportista resaltó la falta total de privacidad que caracterizaba estas instalaciones de alojamiento.

Estrategia y ejecución del plan de salida del país

Según su testimonio directo, Torres aseguró que antes de viajar hacia República Dominicana ya mantenía comunicación constante a través de diferentes plataformas de redes sociales con una persona radicada en territorio dominicano, quien previamente le había manifestado disposición para brindarle asistencia en caso de que el deportista llegase a visitar el país.

El atleta cubano indicó que tomó ventaja de un encuentro amistoso que disputaban las selecciones femeninas de hockey de ambas naciones caribeñas, instante durante el cual observó que la atención del cuerpo de seguridad cubano estaba concentrada fundamentalmente en el desarrollo del partido deportivo.

Torres relató que utilizó como justificativo una lesión supuestamente sufrida durante una sesión de entrenamiento para lograr acceder al área de atención médica sin generar ningún tipo de sospecha entre los supervisores. Seguidamente, refirió que se cambió de vestuario con la persona que lo aguardaba previamente a que abandonara las instalaciones deportivas.

El deportista señaló también que formaba parte de la delegación que viajó a Dominicana un número significativo de personal de seguridad estatal cubano, cuya función principal consistía en custodiar a los miembros del equipo y garantizar la ausencia de deserciones durante la competencia internacional.

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