Angelo Vásquez, presidente de la OID, anuncia un paro nacional tras la marcha en Friusa contra la inmigración ilegal
hace 2 horas · Actualizado hace 2 horas

Santo Domingo – En un giro inesperado durante una manifestación en el Hoyo de Friusa, Angelo Vásquez, presidente de la Antigua Orden Dominicana (OID), anunció un próximo paro nacional como respuesta a la situación de la inmigración ilegal en la región de Punta Cana. La marcha, que buscaba expresar el rechazo de la OID a la creciente presencia de inmigrantes haitianos indocumentados, tomó un rumbo aún más político cuando Vásquez destacó la necesidad de medidas más estrictas por parte del gobierno.
En medio de la manifestación, Vásquez hizo un llamado a todos los dominicanos para que se mantuvieran atentos a la convocatoria del paro nacional que, según dijo, sería anunciado en breve. Su mensaje fue claro: "Llamamos a todo el pueblo dominicano a que esté atento al próximo llamado a paro nacional", dijo el líder de la OID, quien subrayó la importancia de la unidad popular ante lo que él considera una situación alarmante para la nación.
Vásquez no solo habló de la convocatoria a paro, sino que también insistió en la necesidad de que el gobierno cumpla con su promesa de deportaciones masivas de inmigrantes haitianos indocumentados. En su intervención, hizo énfasis en que las personas detenidas en situación irregular deben enfrentar una sanción de 10 años de prisión, lo que según él, serviría para "controlar el flujo migratorio y proteger la soberanía nacional".
La manifestación comenzó en la estación del metro Juan Bosch, en la capital, donde los participantes, con pancartas en mano, marcharon hacia el Hoyo de Friusa, en la provincia de La Altagracia. El evento buscaba visibilizar el descontento con la presencia de inmigrantes ilegales en la zona, especialmente en la región turística de Punta Cana.
Ante las tensiones que se anticipaban, tanto el Ejército como la Policía Nacional comenzaron a patrullar la zona desde el miércoles anterior, en un esfuerzo por garantizar la seguridad pública y evitar disturbios.
Este nuevo desarrollo reavivó el debate sobre la inmigración ilegal en la República Dominicana. Las opiniones se mantienen divididas: por un lado, algunos apoyan las medidas de deportación y sanciones severas, mientras que otros cuestionan las implicaciones humanitarias y diplomáticas de deportaciones masivas y las posibles consecuencias que podrían tener en las relaciones entre la República Dominicana y Haití.
El llamado a paro nacional, sumado al clamor por acciones más drásticas, sigue generando intensas discusiones sobre las políticas migratorias y el futuro de la gestión de los flujos migratorios en el país.

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