Abuelo de Carlos Peña relata detalles tras hallazgo en Cutupú
hace 4 meses
En La Vega, República Dominicana, la familia de Carlos Peña, un joven de 20 años, ha comenzado a revelar detalles sobre los hechos que rodearon su desaparición y posterior hallazgo. El lunes pasado, el cuerpo del adolescente fue localizado en una zona boscosa de Los Mangos, Cutupú, luego de estar desaparecido durante varios días, generando una onda de preocupación en toda la comunidad entre sus allegados y vecinos.

La desaparición del joven había sido denunciada desde el sábado anterior. De acuerdo con los relatos proporcionados por su círculo cercano, Carlos Peña salió con la intención de dirigirse a una entidad financiera portando 45,000 pesos en efectivo. No obstante, ni el dinero ni el joven llegaron a su destino, lo que encendió las alarmas entre familiares y conocidos, quienes iniciaron una búsqueda exhaustiva en los alrededores de la comunidad.
El descubrimiento del cuerpo ocurrió después de varios días marcados por la incertidumbre y la angustia. Un primo del fallecido confirmó ante los medios de comunicación que los fondos que transportaba nunca fueron hallados en el lugar donde fue encontrado. Profundamente afectado por la situación, manifestó: «Hay muchas cosas que en verdad están confusas». El hallazgo fue documentado por el reportero local José Reporta, quien transmitió los detalles del descubrimiento en directo desde el sitio.
Durante la cobertura de los hechos, se pudo constatar que fueron principalmente los habitantes de la zona quienes llevaron adelante la mayor parte del operativo de búsqueda, dado lo que caracterizaron como una respuesta inicial restringida por parte de las instituciones correspondientes. Este esfuerzo comunitario fue fundamental para ubicar al joven después de varios días de desaparición.
En medio de las investigaciones en curso, los miembros de la familia de Carlos Peña han expresado una serie de interrogantes respecto a diversos aspectos del caso. Entre las incógnitas que plantean se encuentran dudas sobre sus pertenencias, sobre los recursos que llevaba consigo y sobre los eventos que precedieron a su desaparición.
El abuelo del joven se ha pronunciado públicamente acerca de su dolor y ha compartido recuerdos sobre la personalidad de su nieto. Con la voz marcada por la tristeza, expresó: «Ese muchacho no tenía depresión. Iba a mi casa y nos sentábamos con él y lo que hacía era reírse y echarnos cuentos. Era un niño muy educado. Ellos hubieran discutido (con la pareja)».
Las declaraciones del familiar también evidencian las múltiples preguntas que persisten alrededor del caso. Al referirse a ciertos detalles que considera inconsistentes, señaló: «Yo me pregunto, ¿por qué si él tiene la cédula en la cartera y él iba a depositar un dinero, entonces por qué la cédula aparece en la casa y él cargaba 45 mil pesos en el bolsillo?». Esta observación refleja las sospechas que rondan en torno a las circunstancias de los hechos.
Adicionalmente, el abuelo afirmó que la pareja del joven supuestamente estaría demostrando alegría ante la desaparición, una declaración que forma parte de los señalamientos que la familia ha realizado públicamente mientras buscan claridad sobre lo sucedido. Estos comentarios han intensificado el escrutinio sobre los distintos aspectos del caso.
Quienes convivieron con Carlos Peña resaltan que su vida giraba en torno a sus responsabilidades académicas y laborales. Sus amigos y familiares lo recuerdan como un adolescente con propósitos definidos y objetivos bien establecidos, particularmente en lo referente a su educación y desarrollo profesional.
En ese contexto, su abuelo complementó: «Ese niño no era malo. Lo que sabía era trabajar y estudiar. El mes que viene ya se iba a graduar de bachiller». Las palabras del familiar subrayan el potencial que tenía el joven y las metas que estaba próximo a alcanzar en su trayectoria académica.

OTRAS NOTICIAS