Abogado defiende a Tolentino en caso hallazgo Encarnación
hace 17 horas
Santo Domingo, República Dominicana — En un pronunciamiento público, el profesional del derecho José Martínez Brito ha salido en defensa del comunicador Ramón Tolentino frente a los cuestionamientos que surgieron posterior al descubrimiento de diez casquillos percutidos vinculados al caso del fallecimiento de Edwin Encarnación. El letrado consideró importante aclarar los pormenores de cómo ocurrieron los hechos y rebatir las críticas que se han generado en diferentes plataformas digitales.
De conformidad con la versión presentada por Brito, el comunicador Tolentino se trasladó al sitio de los hechos una vez que el personal de las autoridades competentes ya había completado las diligencias pertinentes y se había ausentado del perímetro. Este aspecto resultó fundamental en la argumentación del jurista, quien enfatizó que el área no contaba con delimitación alguna como zona bajo investigación activa en el momento preciso en que Tolentino llegó al lugar.
El profesional del derecho subrayó que bajo estas circunstancias específicas fue cuando el comunicador localizó los casquillos percutidos y procedió de inmediato a entregarlos a los organismos correspondientes para su incorporación al expediente investigativo. Martínez Brito consideró este proceder como la actuación más responsable y apegada a derecho que pudo haber realizado Tolentino en la situación presentada.

Posterior al conocimiento de la información relacionada con el hallazgo, surgieron manifestaciones en las distintas redes sociales que cuestionaban las implicaciones legales que pudiera enfrentar el comunicador por el descubrimiento de esos elementos en el lugar. Múltiples usuarios expresaron preocupación sobre la posibilidad de acciones judiciales en contra de Tolentino por supuesta interferencia en procesos investigativos, un argumento que el letrado Martínez Brito rechazó categóricamente durante su intervención.
El abogado defensor reafirmó con solidez que no existía fundamento jurídico alguno para tales afirmaciones y cuestionó de manera directa los señalamientos realizados contra el comunicador. Martínez Brito destacó que el acto de hallar los casquillos y entregarlos a las autoridades constituye, en todo caso, un comportamiento cívico y ajustado a las normas que rigen la conducta ciudadana ante hallazgos relacionados con investigaciones.
El jurista también efectuó crítica respecto a ciertas publicaciones que, conforme a su interpretación, circularon posterior al descubrimiento y que atribuían posibles responsabilidades penales al comunicador sin base legal que lo fundamentara. Según Martínez Brito, estas narrativas carecían de sustento y respondían más a especulación que a realidades jurídicas concretas.

En cuanto a la entrega de los elementos encontrados, el letrado resaltó de manera enfática que la conducta posterior del comunicador fue la más correcta posible, consistente en poner los casquillos bajo control y custodia de las autoridades oficiales, en lugar de conservarlos en su poder o manejarlos fuera del procedimiento investigativo correspondiente. Esta acción, según Martínez Brito, demuestra responsabilidad y compromiso con la administración de justicia.
El profesional del derecho también señaló que cualquier análisis jurídico objetivo de los hechos llevaría a la conclusión de que Tolentino actuó de conformidad con los principios que deben guiar a todo ciudadano cuando se encuentra frente a elementos que pueden resultar relevantes para una investigación criminal. La entrega inmediata a las autoridades constituye la conducta esperada y, por ende, no puede servir de base para procesamiento legal alguno.

Martínez Brito concluyó su exposición reiterando que la situación del comunicador Tolentino debe entenderse bajo la óptica de sus acciones verificables, las cuales en ningún momento contravienen disposiciones legales y, por el contrario, se alinean con el cumplimiento del deber cívico de colaborar con los órganos competentes en materia investigativa. El letrado manifestó su confianza en que prevalecerá el análisis racional y objetivo de los hechos sobre narrativas especulativas que carecen de fundamentación.

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